Aquí os dejo una pequeña reflexión sobre el vídeo:
Quisiera comenzar esta reflexión felicitando y dando gracias
a Cesar Bona por el gran aporte que ha hecho a mi conocimiento con su vídeo.
Comienza haciendo una crítica sobre los profesores que tuvo en su infancia,
destacando algunos no muy de su gusto, ya que le perdió el gusto a las
matemáticas por culpa de una profesora, pero que al final le ayudó para escoger
un camino que verdaderamente le gustaba. Por eso siempre hay que ver el lado
bueno de las cosas, y a pesar de tener una mala experiencia, te sirve para
reflexionar y aprender de todo ello.
Cesar destaca que un maestro debe tener vocación sobre su
trabajo, ya que es una herramienta positiva que le llevará a ser bueno en su
trabajo, pero más allá de eso, lo más importante que debe tener un profesor es
su actitud que es lo que transmitirá a sus alumnos.
La base de la educación debe estar centrada en el respeto,
en el saber escuchar y dejar que los niños tengan libertad a la hora de
expresarse, para así favorecer la creatividad de estos. Se tiene que hacer una
escuela en la que todos los niños quieran ir, y para esto se debe escuchar a
los niños para así dejarlos a ellos mismos que se abran y se expresen como
personas.
En mi etapa educativa pocos profesores puedo destacar que
hayan intentado enseñarme por medio de
estas herramientas, pero sí que tengo una experiencia no muy lejana que la
puedo calificar de un "poco triste".
Esto me sucedió hace un año con un "profesional en
educación" ya que estaba y está dando clase en una universidad y se supone
que es quien está formando a una serie de personas, que en el futuro se
dedicarán a una profesión tan importante como la de maestro. En un primer
momento cuando desarrollaba sus clases creía que no seria así en todo el curso,
pero con el paso del tiempo me di cuenta que sí. Impartiendo sus clases
monótonas, faltando a clase cuando apetecía, faltando el respeto a sus alumnos,
haciéndolos menosprecios, llegando así a no saber ni de lo que trataba el tema
de la asignatura. Este problema era obvio que existía, pero a la gente que no
se veía perjudicada en algunos aspectos, no se quejaba y aprobaban que era
verdaderamente lo que querían. Sinceramente no daba crédito a esto, no se me
pasaba por la cabeza como podía haber gente así dando clase y llegué a
desilusionarme porque encima de todo esto, tampoco podías hablar con esta
persona sobre tus problemas porque rápido te daba largas y pasaba de ti
literalmente. A lo que di dando por perdida una asignatura que este año la
estoy cursando con distintos profesionales. Esta experiencia me ha servido para
sacar algo positivo de todo esto, y es que a pesar de haber gente en educación
que le da igual el futuro de algo tan bonito, hay gente que si son
profesionales y que aman esta profesión e intentan expresar conocimientos a sus
alumnos que serán quienes se dedicarán a enseñar en un futuro.
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